Las montañas y sus bosques ofrecen microescenarios fascinantes para la fotografía. Formaciones rocosas, flores, hongos y plantas que en muchas ocasiones pasan desapercibidas, que solo cobran protagonismo cuando pegamos la nariz al suelo. Un mundo en el que la profundidad de campo manda, en el que los desenfoques adoptan un papel creativo tanto o más importante que el motivo. Micromundos en los que es necesario aprender a mirar de otra forma.
Todas las fotografías mostradas en esta galería están disponibles como copias fine art. Información disponible aquí.







