Abril, el ajo de oso está alcanzando su pico de floración. Durante unas semanas sus frescas hojas cubrirán el suelo de amplias zonas del hayedo. Sus pequeñas flores blancas, estrellas en un firmamento verde, cobran volumen, dimensión y forma cuando se las fotografía desde unos pocos centímetros. Su característico aroma a ajo se intensifica cuando el sol, colándose por el incipiente dosel arbóreo, calienta sus hojas.
Datos técnicos: Canon EOS R5, EF 100 mm f/2.8 L macro, apilado de 20 imágenes.
Galería Montañas íntimas.


